Perla Isaias
Perfil
Sección informativa
¿Cómo empezó tu viaje de restauración? Llegué a RMI tras pedirle a Dios dirección en medio de una crisis matrimonial. En mi desesperación busqué soluciones equivocadas, pero el Señor tuvo misericordia y me guió hasta este ministerio, donde conocí Su verdadero amor y propósito.
¿Cómo te cambió Dios cuando lo buscaste con todo tu corazón? Dios transformó mi vida al mostrarme Su amor y corregirme con ternura. Aprendí a depender de Él, reconocer mis errores como esposa y madre, y ver a mi esposo con los ojos de mi Amado Celestial, quien sanó mi corazón del resentimiento.
¿Qué principios fueron más importantes en tu restauración? Confiar en Dios sin dudar, amar y perdonar aun cuando dolía, vencer sin palabras, mantener un espíritu tierno y diezmar. Aprendí que depender completamente de mi Esposo Celestial es la clave para la verdadera paz.
¿Cuáles fueron tus momentos más difíciles y cómo te ayudó el Señor? El Señor me sostuvo cuando mi esposo volvió a irse, cuando enfrenté críticas familiares y al enterarme de que tendría un hijo con otra mujer. En cada prueba, Su amor me consoló y me enseñó a soltar, confiar y descansar en Él.
¿Cuál fue tu punto de inflexión en la restauración? Cuando comprendí que mi verdadero amor debía ser mi Amado Celestial. En medio del dolor, me enamoré de Él y hallé plenitud. Descubrí que solo dependiendo de Su amor podía mantener mi corazón lleno de paz y ternura.
¿Cómo sucedió ese encuentro con tu Amado? Mientras oraba y lloraba, sentí Su presencia tan real que tomó mi mano y me consoló. Entendí que nunca estaría sola y que podía derramar mi corazón sin temor. Desde entonces, Él es mi todo, el aliento de mi alma.
¿Qué materiales del ministerio te ayudaron más? Los cursos 1, 2 y 3 transformaron mi visión: me enseñaron obediencia, diezmo y el valor de mi hogar. El Animador Diario y los cursos de Vida Abundante fortalecieron mi relación con mi Amado y mi fe en cada proceso.
¿Qué te gustaría decir a las mujeres que leen tu biografía? Querida amiga, no importa cuán difícil sea tu situación: Dios está ahí, listo para llenarte de Su amor y restaurarte. No te prives de conocer el consuelo y la plenitud que solo Él puede dar.
¿Qué mensaje final quieres dejarles? Ánimo, preciosa mujer. No hay amor más perfecto que el de tu Esposo Celestial. Él jamás te dejará sola y te dará una plenitud tan profunda que transformará tu corazón y tu manera de vivir.
